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El Macizo Pirenaico

El Macizo Pirenaico (datos del Libro Blanco de los bosques pirenaicos redactado durante la acción C1 del Proyecto SILVAPYR).

El Macizo Pirenaico es:

• 38 411 km2 con una longitud de 390 km, y unos 150 km de Norte a Sur

• Vertiente francesa la altitud del macizo varía entre 600 m y 3.298 m (Pico de Vignemale, al Sur de Cauterets) y Cauterets) y Vertiente española: las montañas superan, en muchos casos, los 2.000 metros de altitud (punto culminante de la cordillera: 3.404 m en en el Aneto, macizo de La Maladeta).

• 6 departamentos, 1 182 municipios y una población aproximativa de 500 000 habitantes para el lado frances y 6 provincias, 361 municipios con una población aproximada de 226.000 habitantes para el lado español.

 

El bosque pirenaico:

 

Vertiente francesa: la estructura de la propiedad de los bosques mantiene, prácticamente, un paralelismo con respecto a la estructura global de la vertiente:

• Bosque privado: 55%, predomina en las zonas de frontera del macizo, en los sectores de menor altitud

• Bosque comunal: 31%

• Bosque estatal: 14%

Los bosques estatales se concentran en la mitad Este de la cadena, en particular en los departamentos de Pyrénées Orientales y Ariège.

Los bosques del Estado y de los municipios están gestionados por la ONF (aplicación del «régimen forestal»).

En cuanto a los bosques privados, sus propietarios hacen directamente la gestión. Además de la opción que tienen los gestores de dar prioridad a las funciones de producción, protección u ocio (teniendo en cuenta que todos los bosques cumplen las tres funciones a la vez), la reglamentación francesa contempla la posibilidad de clasificar determinados macizos dentro de la categoría de bosque de protección, en virtud de la restauración de los territorios de montaña (RTM).

 

Vertiente española: hasta la entrada en vigor de la nueva ley forestal de 2003, se distinguían tres tipos de bosque:

• Montes del Estado: gestionados por los servicios forestales de las comunidades autónomas, la mayor parte tiene un estatuto de protección y su gestión está orientada, fundamentalmente, hacia la conservación del patrimonio forestal.

• Montes públicos de propiedad municipal, entre los cuales España diferencia dos tipos, según su régimen jurídico

• Montes de Utilidad Pública: los que cumplen un papel fundamental en la protección de los suelos, contra los riesgos naturales y los procesos de erosión (la nueva ley forestal de 2003 cumpla la  posibilidad de clasificar como de utilidad pública los bosques que contribuyen a la diversidad biológica, a la protección de la fauna, la flora, los hábitats y el paisaje)

• Montes de libre disposición: no cumplen ninguna función protectora o social de interés general, y no están declarados de utilidad pública, se trata de bosques de producción, fuente de ingresos para las colectividades propietarias

• Bosques privados, entre los que también podemos distinguir los «protectores» de otros bosques privados (los bosques «protectores» equivalen, dentro del ámbito de los bosques privados a los bosques de utilidad pública).

 

 

El recurso forestal

 

Vertiente francesa, cerca del 43% (6.075 km2) está ocupado por el bosque (fuente: Inventario Forestal Nacional – IFN -). Los sectores centrales del macizo son los más arbolados: hasta el 70%, el centro de los Pirineos franceses (Front pyrénéen) presenta la mayor superficie forestal (187.900 ha), mientras que las fronteras Oeste (vasca) y Este (catalana), donde tradicionalmente el pastoreo ha sido una actividad muy importante, se encuentran relativamente poco arboladas (superficie de bosque inferior al 25%).

Predomina la especie haya (Fagus sylvatica) y el abeto (Abies alba), pino negro (Pinus uncinata) limitado a los Pirineos Orientales y a las partes altas del macizo donde se encuentra igualmente el pino silvestre (Pinus sylvestris). Globalmente, una gran proporción de masas mixtas, especialmente haya/beto.

Cabe destacar que el bosque caducifolio del pie de monte pirenaico se plantó en gran medida por

coníferas (pino, douglas, picea) en los años 1960 a 1980.

• el 40% es monte alto (masa forestal compuesta por árboles procedentes de siembras o plantas)

• bosque caducifolio, fundamentalmente natural o seminatural,

• coníferas con frecuencia envejecidas, en particular los procedentes de las repoblaciones de protección contra la erosión (RTM) llevadas a cabo en el siglo XIX y principios del XX.

• gran proporción de monte bajo (El formado total o casi totalmente por brotes de cepa, de raíz o de ambas clases y que se perpetúa por los mismos tipos de brote) subexplotado y envejecido, y de mezcla de monte alto y monte bajo – 45%- donde predomina el roble (Quercus robur) y al Este o en los valles cálidos, el roble pubescente (Quercus humilis)

• el resto se compone de landas, bosques claros abiertos o árboles diseminados (especialmente

debido a la disminución de las actividades agrícolas).

 

Vertiente española, el bosque es muy abundante, cerca del 61% del territorio (14.610 km2) está ocupado por bosques (sin tener en cuenta las zonas de landa y de matorral) fuentes: Bases de datos del Mapa Forestal Español y del Inventario Forestal Nacional. Contrariamente a sus vecinas francesas, las montañas del pirineo navarro y catalán son las más arboladas (superficies de bosque del 82% y el 75%, respectivamente, resultado de las políticas de repoblación iniciadas hace un siglo).

Los pinares ocupan la mayor parte de la superficie, el bosque caducifolio sólo predomina en los extremos Este y Oeste de la cadena, si bien se dan algunas singularidades en cada comunidad autónoma:

• En Aragón, el bosque – principalmente pinares – ocupa el 44% de la zona de estudio. Este amplio territorio arbolado abarca un importante porcentaje de repoblación (12 %) instalado en la franja prepirenaica. Estas repoblaciones realizadas a mediados y finales del siglo XX, presentan rasgos comunes: monoespecificidad, mismas clases de edad, estado sanitario deficiente, elevada densidad, ausencia generalizada de tratamientos silvícolas (cortas de mejora, etc.), alta vulnerabilidad frente a los incendios forestales y baja madurez ecológica. Estas características requieren una urgente intervención silvícola en estas repoblaciones (aclareos, claras, apertura de claros, etc.) para favorecer su evolución y su dinámica.

• En Cataluña, el bosque ocupa el 55% del territorio. Dos terceras partes de los bosques están compuestas por coníferas. Predominan seis especies: pino silvestre (Pinus sylvestris), pino negro (Pinus uncinata), pino laricio (Pinus nigra), haya (Fagus sylvatica), roble pubescente (Quercus humilis), y encina (Quercus ilex). La parte más occidental de la zona estudiada presenta una proporción muy alta de pastos y espacios naturales sin arbolar. Al igual que en Aragón, los bosques de esta región fueron en principio zonas de cultivo o pastos y, si nada cambia, con la disminución de la actividad agrícola y el abandono de las prácticas pastorales ancestrales, el bosque tenderá a aumentar en detrimento de otras cubiertas vegetales.

• Navarra contrasta por la importancia de sus hayedos (Fagus sylvatica), los más extensos de la península, con cerca de 135.000 ha, y robledales de roble pubescente (Quercus humilis). El pino silvestre (Pinus sylvestris) y el abeto (Abies alba) ocupan en gran parte el estrato montano de la zona pirenaica.

 

 

 

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